- Entrevista con José Carlos Gil Jara, Water Positive Manager de Aganova.
La Perestroika y la transformación de la gestión hídrica
La perestroika, palabra rusa que significa “reestructuración”, fue un conjunto de reformas lideradas por Mijaíl Gorbachov en los años 80. Su objetivo era modernizar la Unión Soviética para hacerla más eficiente y sostenible.
Estas reformas eran necesarias para evitar el colapso de un sistema que ya mostraba signos de agotamiento.
Hoy, el mundo enfrenta una crisis hídrica global. Por tanto, urge una “perestroika del agua” que transforme nuestra forma de gestionar los recursos hídricos. El movimiento Water Positive nace como una respuesta estratégica y transformadora.
Su objetivo: devolver al medio más agua de la que se consume. Este nuevo paradigma, impulsado por grandes corporaciones y organismos internacionales, busca garantizar la sostenibilidad del planeta y la resiliencia de las comunidades.
Water Positive: La nueva reestructuración del agua
P: ¿Qué significa exactamente ser Water Positive y cómo puede transformar la gestión del agua?
R: Ser Water Positive significa devolver más agua de la que se utiliza. Sin embargo, no se trata solo de conservar, sino de replantear toda la gestión del recurso.
Es una transformación profunda, similar a la que supuso la perestroika. No basta con reducir el consumo; es necesario generar “agua nueva” a través de tecnologías como:
- La desalinización.
- El reúso.
- La captura de agua atmosférica.
- La reducción de pérdidas en redes.
El objetivo es que todas las personas tengan acceso a agua en cantidad y calidad suficientes, tal como lo exige la ONU. En resumen, ser Water Positive es no dejar a nadie atrás.
El límite está en conservar el recurso. No obstante, el verdadero objetivo es asegurar agua suficiente para una población en crecimiento y bajo el impacto del cambio climático.
Este modelo ya no es futuro, es presente.
Reducción de costes y optimización de recursos
P: ¿Cómo pueden las estrategias Water Positive reducir los costes en la distribución del agua?
R: Al igual que la perestroika buscaba eficiencia económica, Water Positive persigue la eficiencia hídrica.
Pero también ofrece una mejora económica real.
Reducir las pérdidas en redes de abastecimiento es una inversión que se amortiza en menos de un año. Pocas iniciativas tienen un retorno tan rápido.
Además, con tecnologías como la detección acústica avanzada y la inteligencia artificial, es posible:
- Detectar fugas con alta precisión.
- Reparar de forma rápida y localizada.
- Minimizar las molestias a usuarios.
- Disminuir los costes de producción y distribución.
Adaptación y resiliencia ante el cambio climático
P: ¿De qué manera un enfoque Water Positive puede ayudar a las comunidades a ser más resilientes?
R: Retomando el paralelismo con la perestroika, Gorbachov decía: “La humanidad ha perdido la inmortalidad” refiriéndose a la amenaza nuclear. Yo diría que la crisis hídrica es aún más urgente, porque una guerra contra la naturaleza no se puede ganar.
Sin estrategias como Water Positive, nos enfrentamos a un futuro insostenible.
La gestión del agua no puede depender de la suerte, sino de una “causalidad positiva” generada por el compromiso político y empresarial. Necesitamos reformular nuestra relación con el agua para adaptarnos a los desafíos climáticos y demográficos.
Restauración de ecosistemas y seguridad hídrica
P: ¿Qué impacto tienen los proyectos de reabastecimiento hídrico en los ecosistemas?
R: Un sistema hídrico en crisis afecta a la alimentación, la biodiversidad y el equilibrio ecológico. Los proyectos Water Positive ayudan a:
- Restaurar acuíferos.
- Mantener caudales ecológicos.
- Mejorar la disponibilidad de agua.
Como ocurrió con la liberalización económica en la perestroika, esta reestructuración requiere un cambio de mentalidad y una acción urgente. La restauración de ecosistemas no es opcional, es una responsabilidad compartida.
Oportunidades económicas en la nueva era del agua
P: Además de los beneficios ambientales, ¿qué oportunidades económicas pueden surgir de Water Positive?
R: Así como la Perestroika abrió mercados, Water Positive está generando una revolución económica en torno al agua. Empresas tecnológicas, ingenierías y utilities están innovando, generando empleo y atrayendo inversión.
Sectores como la agricultura y la industria, que consumen más del 80 % del agua, deben adoptar este enfoque para garantizar su sostenibilidad.
Por ejemplo:
- Fabricar unos vaqueros requiere 5.000 litros de agua.
- Una persona necesita solo entre 50 y 100 litros al día.
Por tanto, sectores productivos deben volverse Water Positive.
El agua debe tratarse como un activo estratégico transversal a todos los ODS. Además, los proyectos Water Positive generan beneficios a lo largo de toda la cadena de valor, especialmente en ingeniería, construcción e infraestructuras.
Estos proyectos tienen una vida útil de unos 10 años y fomentan reinversiones continuas. Por tanto, no son esfuerzos puntuales, sino compromisos sostenibles a largo plazo.
Un llamado a la acción: administraciones y empresas
P: ¿Qué mensaje darías a las administraciones y empresas que buscan adoptar estrategias Water Positive?
R: Al igual que en la Perestroika, el éxito depende de una colaboración público-privada real. Grandes empresas como Microsoft, Google, Amazon y Meta ya han adoptado el compromiso de ser hídricamente positivas para 2030.
Esto demuestra que la sostenibilidad no es solo una obligación moral, sino también una decisión empresarial inteligente y rentable.
El agua ya no puede ser tratada como un recurso más.
Debe ser reconocida como un activo clave para un futuro sostenible, resiliente e inclusivo.





