- Publicado en la revista IndustriAmbiente
En un contexto marcado por el cambio climático, el crecimiento urbano y el aumento de la demanda industrial, el agua se ha convertido en uno de los recursos estratégicos más críticos para las empresas y las administraciones públicas. Sectores como la alimentación, la energía, la manufactura, la minería o los centros de datos dependen directamente de un suministro hídrico estable y seguro para garantizar la continuidad de sus operaciones. Sin embargo, la presión sobre las fuentes de agua dulce es cada vez mayor.
Actualmente, muchas regiones del mundo enfrentan situaciones de estrés hídrico estructural. Las sequías más frecuentes, el deterioro de las infraestructuras y las pérdidas en las redes de distribución agravan un problema que ya afecta tanto a comunidades como a industrias. Según diversos organismos internacionales, una parte significativa del agua potable tratada nunca llega al consumidor final debido a fugas en las redes. En algunos países europeos, como Italia, Bulgaria, Irlanda o Rumanía, las pérdidas de agua en las redes de distribución alcanzan niveles especialmente elevados, llegando en algunos casos a superar el 40% del agua introducida en el sistema de abastecimiento. Esta situación refleja el enorme desafío que supone modernizar infraestructuras envejecidas y mejorar la eficiencia en la gestión del recurso hídrico.
En este escenario surge con fuerza el concepto de water replenishment o proyectos de reposición hídrica. Estas iniciativas buscan devolver al medio ambiente y a las comunidades más agua de la que una empresa consume en sus operaciones, generando un impacto hídrico positivo. Más allá de la eficiencia interna, los replenishment projects representan una evolución en la gestión sostenible del agua: no se trata únicamente de consumir menos, sino de restaurar, conservar y recuperar recursos hídricos a escala territorial.
Del “water efficiency” al “water positive”
Durante años, las estrategias de sostenibilidad empresarial se centraron principalmente en reducir consumos y mejorar la eficiencia operativa. Aunque estas medidas siguen siendo esenciales, hoy muchas compañías líderes están avanzando hacia objetivos más ambiciosos, como convertirse en empresas water positive.
Ser water positive implica devolver a las cuencas hidrográficas y comunidades una cantidad de agua equivalente o superior a la utilizada en las operaciones directas. Para lograrlo, las empresas desarrollan proyectos de restauración de ecosistemas, recarga de acuíferos, reutilización de agua o reducción de pérdidas en redes urbanas.
En este contexto, los proyectos de detección y reducción de fugas se han consolidado como una de las soluciones más eficientes y medibles. Recuperar agua que actualmente se pierde en infraestructuras envejecidas permite generar beneficios inmediatos para el territorio sin necesidad de incrementar la extracción de recursos naturales.
Además, estos proyectos ofrecen un alto valor ambiental y social porque contribuyen directamente a mejorar la resiliencia hídrica de las ciudades y reducen la presión sobre embalses, acuíferos y ecosistemas.
El papel clave de los data centers
Uno de los sectores donde la gestión hídrica está adquiriendo mayor relevancia es el de los centros de datos o data centers. El crecimiento exponencial de la inteligencia artificial, el cloud computing y los servicios digitales está impulsando una rápida expansión de estas infraestructuras en todo el mundo.
Aunque normalmente se asocia el impacto de los data centers al consumo energético, también existe una importante huella hídrica vinculada principalmente a los sistemas de refrigeración. A medida que aumenta la capacidad de procesamiento y almacenamiento de datos, también crece la necesidad de soluciones de refrigeración eficientes y sostenibles.
Las grandes compañías tecnológicas son cada vez más conscientes de este desafío. Empresas como Amazon Web Services (AWS) han incorporado objetivos específicos de reposición hídrica dentro de sus estrategias ESG, comprometiéndose a devolver más agua de la que consumen en sus operaciones antes de 2030.
En este contexto, los replenishment projects se convierten en una herramienta clave para compensar consumos, fortalecer la resiliencia hídrica local y garantizar la sostenibilidad a largo plazo del crecimiento digital.
Beneficios de los replenishment projects
Los beneficios de este tipo de proyectos van mucho más allá de la sostenibilidad corporativa. Su impacto positivo se extiende a nivel ambiental, operativo, social y reputacional.
- 1. Recuperación de recursos hídricos: El principal beneficio es evidente: recuperar millones de litros de agua que actualmente se pierden por fugas o infraestructuras ineficientes. Esto permite optimizar los recursos existentes sin necesidad de nuevas captaciones.
- 2. Mejora de la resiliencia urbana: Reducir pérdidas en las redes ayuda a las ciudades y utilities a adaptarse mejor a periodos de sequía y estrés hídrico, garantizando una mayor estabilidad en el suministro.
- 3. Reducción del consumo energético: Cada litro de agua perdido implica también energía desperdiciada en captación, tratamiento y bombeo. Al minimizar fugas, también se reduce la huella energética y de carbono asociada al ciclo del agua.
- 4. Impacto social y territorial: Estos proyectos generan beneficios directos para las comunidades locales al mejorar el acceso al agua y aumentar la eficiencia de las infraestructuras críticas.
- 5. Cumplimiento ESG y reputación corporativa: Los replenishment projects permiten a las empresas avanzar en sus objetivos de sostenibilidad y demostrar un compromiso tangible con el medio ambiente y las comunidades donde operan.
Bergamo: tecnología e inteligencia artificial al servicio del agua
Uno de los ejemplos más recientes y relevantes es el proyecto que se desarrollará por Aganova junto con Amazon y AWS en la región de Bérgamo, Italia.
La iniciativa, anunciada en mayo de 2026, tiene como objetivo reducir las pérdidas de agua en la red gestionada por Uniacque mediante tecnología avanzada de detección acústica de fugas e inteligencia artificial. El proyecto utilizará la solución Nautilus de Aganova, apoyada en capacidades cloud de AWS, para localizar fugas en grandes conducciones de agua de manera precisa y no invasiva.
El impacto previsto es especialmente significativo: se estima que el proyecto permitirá ahorrar alrededor de 200 millones de litros de agua al año durante los próximos diez años. Esta cantidad equivale aproximadamente al consumo anual de 1.300 hogares o a 80 piscinas olímpicas.
La importancia del proyecto cobra aún más relevancia si se considera el contexto hídrico italiano. Según datos oficiales, Italia pierde más del 40% del agua introducida en sus redes públicas debido a fugas, una de las tasas más elevadas de Europa.
Además del ahorro hídrico directo, el proyecto destaca por incorporar metodologías de medición y verificación como el estándar VWBA (Volumetric Water Benefit Accounting), lo que garantiza una cuantificación transparente y validada de los beneficios generados.
Bergamo representa un claro ejemplo de cómo la combinación entre tecnología avanzada, digitalización e inteligencia artificial puede transformar la gestión del agua y generar un impacto ambiental positivo a gran escala.
Una estrategia global: São Paulo, Dublín y Madrid
El proyecto de Bérgamo forma parte de una estrategia internacional más amplia impulsada por Amazon y Aganova para desarrollar proyectos de reposición hídrica en distintas regiones del mundo.
En São Paulo, Brasil, ambas compañías lanzaron en 2025 un programa de diez años orientado a reducir pérdidas en infraestructuras hidráulicas urbanas de gran complejidad. El proyecto contempla la inspección de aproximadamente 64 kilómetros de tuberías de gran diámetro y se espera que genere un ahorro anual estimado de 210 millones de litros de agua.
En Dublín, Aganova participa junto a Microsoft, Uisce Éireann y SUEZ en un proyecto de replenishment enfocado en reducir las pérdidas de agua en la red de transporte de la ciudad mediante tecnología avanzada de detección acústica de fugas. La iniciativa contempla la inspección de 40 kilómetros de tuberías estratégicas utilizando la solución Nautilus de Aganova, permitiendo identificar fugas de manera precisa y no invasiva. El proyecto responde a uno de los principales desafíos hídricos de Irlanda, donde aproximadamente un tercio del agua potable se pierde antes de llegar al consumidor, y contribuye además a reforzar la resiliencia hídrica de una región con creciente presión urbana y tecnológica.
Por su parte, en España, Aganova y Microsoft desarrollan un proyecto de replenishment junto a la Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS), cerca de Madrid, con el objetivo de mejorar la eficiencia de infraestructuras hidráulicas críticas mediante inteligencia artificial y tecnologías avanzadas de detección de fugas. La iniciativa está logrando reducir pérdidas de agua en un contexto marcado por el estrés hídrico y la creciente necesidad de optimizar los recursos disponibles. Este proyecto representa un claro ejemplo de cómo la digitalización y el análisis avanzado de datos pueden acelerar la transformación sostenible del ciclo integral del agua y aumentar la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático.
El agua como eje estratégico del futuro
La sostenibilidad hídrica ya no es únicamente una cuestión ambiental: se ha convertido en un factor estratégico para la competitividad y continuidad operativa de las empresas.
En los próximos años, veremos cómo cada vez más organizaciones adoptan objetivos water positive y desarrollan replenishment projects capaces de generar beneficios reales para las comunidades y los ecosistemas.
La combinación de inteligencia artificial, analítica avanzada y tecnologías de detección de fugas abre una nueva etapa en la gestión eficiente del agua. Proyectos como los impulsados por Aganova demuestran que es posible transformar las infraestructuras hídricas, reducir pérdidas y generar un impacto positivo medible a gran escala. En un mundo donde cada gota cuenta, devolver agua al planeta ya no es solo una responsabilidad corporativa: es una necesidad estratégica para construir ciudades e industrias más resilientes y sostenibles.





